07 marzo 2009

ALEGACIONES EN DERECHO O PORCONES

En la anterior entrada mencionaba un tipo de impresos, el de las alegaciones en derecho, que hasta el momento ha sido escasamente estudiado desde el punto de vista tipográfico y de historia de la imprenta. A continuación presento algunos de sus rasgos y características.

- La tirada debía de ser de unos pocos ejemplares impresos ex profeso para un litigio o, mejor dicho, para una parte dentro de un litigio, y es posible que todas las copias tuvieran valor legal.
- Hay muestras de estos impresos desde el siglo XVI, pero el grueso de este tipo de impreso hay que situarlo especialmente en la primera mitad del siglo XVII.
- Suelen ocupar unas pocas hojas en formato folio, aunque también los hay extensísimos.
- No es habitual que tengan portada y lo más usual es un encabezamiento con un título que utiliza la fórmula "Por [nombre del demandante] con o contra [nombre del demandado] sobre [asunto]". A causa de esta fórmula tan repetida estos impresos también se conocen como porcones.
- Generalmente carecen de pie de imprenta y cuando lo tienen suele encontrarse después del texto, en el colofón. Entre los que tienen pie de imprenta los lugares más repetidos son Madrid y Granada.
- Aunque tipográficamente no son ni mucho menos trabajos de gran calidad, es frecuente que incluyan antes del encabezamiento pequeños grabados (casi siempre xilográficos, pero también calcográficos) de escenas religiosas, de santos, de la Virgen, de escudos de órdenes religiosas (sobre todo el de la Compañía de Jesús). Además, también suelen tener iniciales grabadas al principio del texto. Ni que decir tiene que estos elementos decorativos pueden ayudar a identificar al impresor en el caso de los que carecen de esta información, que como he dicho son una gran mayoría.
- Al final del texto es habitual encontrar el nombre del abogado que ha redactado la alegación.

Desde el punto de vista de su catalogación en bibliografías y catálogos de bibliotecas, tanto impresos como en línea, se está extendiendo la norma de encabezar por el nombre de la persona o entidad que dirige la alegación. Otra posibilidad es encontrarlas encabezadas por el nombre del abogado que se ha encargado de la redacción. En todo caso, si se consolida como parece la primera opción, es importante recoger en encabezamiento secundario el nombre del letrado, incluso si aparece en forma manuscrita. Muchas de estas alegaciones fueron redactadas por figuras importantes en la historia del derecho español de estos siglos (Juan Bautista Larrea, Cristóbal de Moscoso y Córdoba...).
Hay bibliotecas que tienen grandes colecciones de estas alegaciones jurídicas y en algunos casos, como el de la Biblioteca Nacional de Madrid con su grandísimo fondo de Porcones, se encuentran aún sin catalogar. Otras bibliotecas con grandes colecciones son las de la Universidad de Zaragoza (catalogadas para BIVIDA) y el Colegio de Abogados de la misma ciudad, la del Palacio Real (con las alegaciones del Conde de Gondomar), la de la Real Academia de la Historia, la Pública de Palma de Mallorca, y, fuera de España, la Biblioteca Palafoxiana de Puebla en México y la Biblioteca Nacional de Chile.
A continuación inserto algunas imágenes extraídas de estos impresos.








4 comentarios:

Galderich dijo...

Fantástico artículo sobre este tipo de impresos que vemos muy a menudo en los libreros de viejo y a los que no les daba más importancia. Ahora me los miraré de otra manera.

Carlos Fernández dijo...

Gracias por tu comentario. La verdad es que son impresos que han sido muy poco considerados en general hasta ahora y a veces proporcionan muy buenas sorpresas.
Un saludo.

DIEGO MALLÉN dijo...

Asunto muy interesante. Yo tengo cierta inclinación por todo lo que es papel impreso suelto, y los porcones entre ello. Hace un par de años dse publió un libro fundamental. Te lo detallo por si no lo conoces: Luis García Cubero, Las alegaciones en derecho (porcones) de la Biblioteca Nacional. Tocantes a mayorazgos, vínculos, hidalguías, genealogías y títulos nobiliarios. Con un índice de personas, geográfico y de títulos nobiliarios, Madrid, 2004, Biblioteca Nacional. Su utilidad es relativa pues hay tantos porcones y son tan locales que, por ejemplo, los impresos en Valencia no hay casi ninguno recogido en el catálogo de la BNM.
Saludos bibliófilos.

Carlos Fernández dijo...

Conozco el catálogo de García Cubero. Fue un polémico Premio Nacional de Bibliografía en el año 2000 porque había opiniones en contra de concedérselo y que preferían dejar el premio desierto. Para mí acertadas, porque es un catálogo lleno de errores y de ausencias y con malas descripciones. Sirve porque no existía ni un solo catálogo sobre el fondo de Porcones y es una herramienta para llegar a algunos impresos, pero cuando ves cajas o volúmenes enteros de porcones te das cuenta de los errores y ausencias del catálogo de García Cubero.
Saludos.