17 mayo 2009

SOBRE LUGARES Y FECHAS EN LATÍN

Presento hoy algunas herramientas en línea muy útiles, sobre todo para los catalogadores de libro antiguo, para averiguar los nombres de las ciudades que en los pies de imprenta vienen expresados en latín y para convertir la fecha expresada según el calendario romano, muy habitual en los libros del siglo XVI.

Existen varias listas o bases de datos dedicadas a los nombres latinos de ciudades.
- Base de datos de ciudades del tesauro de CERL. Particularmente me parece la herramienta más rápida y útil. Las fuentes que lo nutren son variadas y numerosas. Basta con utilizar su buscador.
- Orbis Latinus. La obra publicada por Graesse por primera vez en 1860 y aprovechada por la Universidad de Columbia en su versión de 1909 para crear esta lista de ciudades, a las que se accede alfabéticamente a través de su letra inicial.
- Names of printing towns. Lista de ciudades procedente de los impresos anteriores a 1701 de las bibliotecas de las catedrales de Inglaterra y Gales, catalogados en la obra impresa Cathedral Libraries Catalogue. También accesibles por su inicial.
- Latin place names. Lista de ciudades de la RBMS. Como las anteriores también se accede por la letra inicial. Las fuentes utilizadas son los fondos de libro antiguo de bibliotecas norteamericanas y británicas y el Orbis latinus de Graesse, antes comentado, y la obra de R. A. Peddie Place names in imprints: an index to the Latin and other forms used on title pages (1968).

Por último, para convertir con rapidez a nuestro calendario las fechas expresadas según el modo romano tenemos la página personal de O. Lieberknecht llamada Calendar Tools. Según la Reglas de catalogación vigentes es obligatorio incluir la fecha completa que aparece en el pie de imprenta y si es necesario escribir entre corchetes su equivalencia moderna: IX Kal. iun. [24 de mayo]. Aparte de esta equivalencia en esta página también encontramos la de otros calendarios, como el veneciano o el bizantino.

08 mayo 2009

BULAS INCUNABLES

Leo hoy la noticia de unas bulas descubiertas en la restauración de unos sepulcros en una iglesia de Cuéllar. Al parecer son medio centenar de bulas, doce de ellas incunables, de entre 1484 y 1535. A falta de estudios más detallados sobre estas bulas hay que felicitarse por esta noticia que puede dar como resultado el hallazgo de nuevos incunables españoles. Una vez más es en la provincia de Segovia donde se ha producido el descubrimiento. Ya el año pasado en la Catedral de Segovia se hallaron de forma casual varios ejemplares de la llamada Bula de Rodrigo de Borja (ca. 1477-1478).

07 mayo 2009

TEATRO DEL SIGLO DE ORO

La Biblioteca Nacional y la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se han unido para crear el portal del Teatro del Siglo de Oro. Los textos digitalizados del teatro áureo, tanto impresos como manuscritos, proceden de los ricos fondos de la Biblioteca Nacional y ya estaban disponibles en la Biblioteca Digital Hispánica. Lo que se ha hecho en este portal es agruparlos como colección y ofrecerlos al internauta divididos por sus autores. La segunda forma de acceder a ellos es mediante un buscador que remite a la Biblioteca Digital Hispánica. El otro gran atractivo de este portal es el riquísimo apartado de recursos sobre el teatro español, empezando por una larga lista de referencias bibliográficas con enlaces directos al texto completo de algunas de ellas (por destacar algunos clásicos tenemos por ejemplo los catálogos de La Barrera y García de la Huerta, ambos procedentes de Google); una serie de estudios o artículos separados de los anteriores por tener todos enlace al texto completo (importantes trabajos de Jaime Moll, Cruickshanck y Germán Vega-García Luengos, entre otros); y, por último, un apartado dedicado a otros recursos sobre teatro del Siglo de Oro disponibles en internet, como grupos de investigación, asociaciones y otros proyectos de digitalización. De momento el número de autores del Siglo de Oro y de sus obras es muy pequeño: es de esperar que vaya en aumento a medida que la Biblioteca Nacional prosiga con la labor de digitalización de sus fondos. El portal está bien creado, ahora sólo hace falta nutrirlo con más obras.

06 mayo 2009

EL LIBRO ESPAÑOL DEL SIGLO DE ORO

Jaime Moll es uno de los más importantes bibliógrafos españoles. Ha publicado variados trabajos sobre la historia de la imprenta en España acercándonos al conocimiento del libro antiguo español desde diferentes puntos de vista y de metodología: historia editorial, estudio del libro como objeto material, bibliografías de un autor o de una obra o un tipo de obras, legislación de la imprenta... Ha tratado también aspectos poco estudiados en la bibliografía hispana, como pueden ser las ediciones falsas y contrahechas y la evolución e historia de los tipos de imprenta españoles. Dedico esta entrada a recomendar uno de sus más importantes trabajos que he encontrado disponible en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Problemas bibliográficos del libro del Siglo de Oro, editado primeramente en el tomo 59 del año 1979 del Boletín de la Real Academia Española. En él Moll fija primero la historia de la edición en estos siglos teniendo en cuenta el contexto histórico y de difusión de la imprenta desde el punto de vista legal: toda la legislación dada para el control de la imprenta desde los Reyes Católicos determinó la forma de trabajo de los impresores y la estructura física del libro antiguo español; en este sentido fueron especialmente influyentes la pragmática de 1558 y la real cédula de 1627. A través de esta introducción se llega al estudio de los diferentes tipos de variantes dentro de una misma edición, las emisiones y los estados con una completa casuística de cada uno de ellos. A continuación teniendo en cuenta aspectos materiales del libro pero también legales presenta una tipología propia del libro español: diferentes casos de ediciones legales (autorizadas o no autorizadas) e ilegales (sin licencias, falsificadas, contrahechas, piratas y subrepticias). Otro aspecto que puede influir en las variantes textuales y de edición es el trabajo de impresores y editores y la relación entre ellos y con el autor de la obra. En este punto otorga un papel decisivo a la labor del editor para decidir qué obras se editaron y cómo. Por último, para cerrar el artículo, define lo que debe reunir una bibliografía estructurada: un estudio material completo de las impresiones (propio de la bibliografía material anglosajona) y también un estudio de los distintos elementos que intervienen en su publicación, sin olvidar el estudio de la documentación conservada. Es este artículo de lectura casi obligada para todos los interesados en la bibliografía y el libro antiguo español.