28 abril 2010

SOBRE LA HISTORIA VERDADERA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA

La sección de fondo antiguo de la Universidad de Sevilla sigue digitalizando sus libros y pone a disposición de los usuarios un servicio de correo a través del que informa semanalmente de las nuevas obras disponibles. Esta semana entre las novedades estaba la edición de 1632 de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo, la primera edición de esta importante obra de la literatura colonial española. De esta misma edición conozco otro ejemplar digitalizado propiedad de la Biblioteca Nacional disponible en Biblioteca Digital Hispánica. De esta obra existe otra edición con el año 1632 en su pie de imprenta, pero que en realidad se imprimió mucho tiempo después de la primera y es, por tanto, una edición contrahecha. En muchas bibliografías, catálogos y ediciones se ha identificado incorrectamente la primera edición y, por contra, son pocos los bibliógrafos y especialistas que han acertado en el orden cronológico de las ediciones. Realmente sólo manejando unos conocimientos tipográficos básicos resulta claro apreciar que la edición contrahecha no pudo ser impresa en el año 1632 y tuvo que serlo mucho tiempo después, posiblemente a finales de siglo o principios del siguiente. Uno lee el título de esta edición y se encuentra con la palabra "NUEVA": las primeras úes mayúsculas en España se empiezan a ver en algunos impresos de los años 70 del siglo XVII (seguramente de tipos importados de Europa donde en algunos países como Holanda y Alemania ya se utilizaba desde varias décadas antes). Dentro del libro hay otros ejemplos de úes mayúsculas y un examen más en profundidad de otros elementos, por ejemplo, la orla tipográfica de la portada o la marca de agua, también son propios de un año mucho más avanzado que el de 1632. El principal motivo de confusión, aparte obviamente del propio pie de imprenta, es un capítulo final que no está presente en la edición contrahecha y sí en la primera edición y en cuyo principio se viene a decir que por aviso de un lector se incluye este capítulo que se dejó de imprimir en la primera edición. La explicación a este lío es sencilla: de la primera edición se hicieron dos tiradas, una primera sin el capítulo final y otra posterior con él.



Portada de la 1ª edición



Portada de la edición contrahecha

5 comentarios:

rui dijo...

Buena entrada.
Me llamó la atención tu apunte sobre la utilización de las úes mayúsculas en España que empezarán en algunos impresos de los años 70 del siglo XVII. Creo que lo mismo ocurrió en Portugal. Esto es importante para se poder determinar la fecha de un impreso.
Saludos.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Carlos.

Gracias a tu entrada me acabo de enterar de la historia verdadera de la primera edición de la obra de Bernal Díaz del Castillo.
Yo era de los muchos que se encontraban en el error, pensando que la edición contrahecha era la príncipe.
El argumento de las letras es irrebatible.
Saludos y gracias nuevamente por la noticia.

Galderich dijo...

¡Qué placer de lectura me proporcionó el libro de Bernal Díaz del Castillo por tierras mexicanas!
Y ahora me lo encuentro con estos problemas tipográficos que nos ayudan a clarificar cual es la edición príncipe. Buen artículo y una reflexión: ¿Cuantos libros estan en esta misma situación? Yo conozco alguno más y por esto no es de descartar que los pies de imprenta de varios libros fuesen falsos con tal de salirse de la censura de la Inquisición aunque no creo que este sea el presente caso.

Urzay dijo...

Qué buena información, nunca me había preocupado de los estados y las variantes de la primera edición de este libro excepcional, siempre había dado por supuesto que existía una de 1632 y ya está. He recordado que en el video de youtube en el que Porrúa mostraba sus libros excepcionales, guardados por una bonita historia en una caja fuerte, salía éste. He vuelto a verlo, con curiosidad espero que no malsana, para descubrir que la edición que muestra es, ay, la contrahecha.
Ojalá nadie le enseñe tu blog. :-)
Saludos

Carlos Fernández dijo...

Rui, parece ser que en esto, como en la mayor parte de la historia de la imprenta, España y Portugal también corren paralelas. Y la ortografía y la forma de los tipos por supuesto que pueden ayudar mucho a fechar un impreso.
Cuántas ediciones con falso pie de imprenta hay todavía no está muy controlado. Se conocen bastantes, pero estaría muy bien contar con un buen repertorio de todas las que pueda haber. Las razones de hacerlas variadas. En el caso de la Historia verdadera efectivamente no parece que fuera evitar a la Inquisición, quizás simplemente saltarse los trámites legales necesarios para hacer una edición legal. Una hipótesis mía es que ante el éxito que tuvo la Historia de la conquista de México de Antonio de Solís (varias ediciones desde 1684) a algún impresor listo se le ocurrió reeditar la obra de Bernal Díaz.
No conocía el vídeo de la caja fuerte de Porrúa. No creo que ningún bibliófilo no quiera tener una identificación correcta de sus libros. Y para descargo del señor Porrúa en este caso grandes bibliófilos como Salvá erraron también en su juicio. Además de que en el comercio del libro antiguo creo que es la edición contrahecha la que se identifica como primera (por ejemplo, en la última feria del libro antiguo de Madrid).
Muchas gracias por vuestros comentarios.
¡Un saludo!