07 febrero 2011

BIBLIOTECAS DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS ITALIANAS DE FINALES DEL SIGLO XVI

Biblioteca Apostolica Vaticana, Codice Vaticano Latino 11303.
Aprovechar tecnología actual para transmitir apuntes del pasado. Bibliografías y catálogos antiguos que ya no hace falta consultar físicamente para adentrarnos en ellos. En el ámbito hispánico ahí tenemos por ejemplo los volúmenes de la Bibliotheca hispana de Nicolás Antonio. ¿Es necesario digitalizar estas bibliografías antiguas? No es necesario, pero viene muy bien. Y siguen siendo accesibles porque están en muchos casos en ediciones modernas. Pero, ¿y los catálogos o bibliografías que ni siquiera llegaron a editarse en su tiempo? En este caso, y creo que independientemente de su calidad porque siempre habrá alguien que encuentre algo útil, su conjunción con la tecnología moderna es un modo ideal para adentrarnos en estas desconocidas obras. De esto sin embargo creo que no hay mucho disponible en la red. En la bibliografía española se me ocurre ahora la transcripción del manuscrito del catálogo de la biblioteca de Lastanosa conservado en la Biblioteca Real de Estocolmo. Bien, pues todo esto para anunciar que recientemente he descubierto una rica fuente manuscrita con ediciones antiguas, Le biblioteche degli ordini regolari in Italia alla fine del secolo XVI. Una base de datos formada a partir de los códices de la Biblioteca  Apostolica Vaticana que contienen los libros que se conservaban en los antiguos monasterios y conventos regulares italianos a finales del siglo XVI. Estas listas de libros fueron obtenidas por la Sacra Congregazione del Índice de libros prohibidos después de la publicación del Index Librorum Prohibitorum del año 1596, supongo que para controlar qué es lo que había en el propio seno de la Iglesia. Su ámbito temporal llega hasta 1603.  Estos documentos ya han sido utilizados para artículos y en el año 2006 hubo un congreso, con actas publicadas, que giraba en torno a ellos. Ahora en esta base de datos se han creado varios índices y con los datos proporcionados en los asientos bibliográficos originales se ha intentado identificar cada edición. Por lo que veo el trabajo aún está en proceso, pues muchos libros no tienen su identificación editorial. Hay que pensar en la parquedad de las noticias de este tipo de listas antiguas: en muchas ocasiones sólo mencionan alguna palabra del título, o sólo el autor, y el año de edición. Las posibilidades de estudios que ofrecen estos libros son variadas: qué tipo de libros se leía en los monasterios y conventos italianos, qué proporción había de libros religiosos y no religiosos, cuántos en latín y cuántos en lenguas vernáculas, cuáles eran los títulos más repetidos, qué procedencias tenían, cuántas obras prohibidas tenían... Además, pueden aparecer ediciones desconocidas en la actualidad. Nicolás Antonio me puede servir también como ejemplo del valor que tiene una bibliografía realizada hace varios siglos en este sentido: noticias de libros hoy desconocidos que fueron citados solamente allí y que hoy en día aún no podemos desechar que existieran de verdad; algunos son erróneos, pero otros muchos se ha demostrado con la aparición casual de un ejemplar que efectivamente existieron. Me centro en los libros españoles ahora. Por suerte se pueden hacer búsquedas por lugar de edición. Las ciudades con mayor número de títulos recogidos son Salamanca (144), Alcalá de Henares (63) y Barcelona (41). Con menos títulos están Sevilla (19), Zaragoza (16), Madrid (16), Valencia (16), Medina del Campo (13), Toledo (13), Valladolid (11), Burgos (7)... De entre los 63 registros de Alcalá está, por ejemplo, un Rosario de nuestra señora en español con año 1578. Obra rara dado el escaso número de ejemplares conservados en las ediciones que tuvo en el siglo XVI. En CCPB constan tres ediciones y ninguna de este año. Quizás error del manuscrito original, pero no es del todo descartable su veracidad.  Queda ya para los mayores especialistas el estudio de esta clase de asuntos bibliográficos.


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