30 junio 2011

DE MANUSCRITO A IMPRESO

Buscando en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes información sobre manuscritos e impresores me he encontrado con esta interesante carta de Luis de la Puente (1554-1624) en la que se mencionan algunos de los procesos que se llevaban a cabo antes de que una obra apareciera en su forma impresa. Reproduzco aquí el documento:

Al Padre Diego Guálbez, en Pamplona


Valladolid, 22 de septiembre de 1615

IHS

Pax Christi, etc.

Heme detenido en-enviar a V. R. esos dos libros, por no haber tenido nueva cierta de que estaba efectuado el concierto. Mas el Padre Diego de Poveda me lo asegura tanto, que me he resuelto enviarlos con una persona honrada que se encarga dello, cuyo nombre escribe el Padre Poveda. Dentro de cada uno va la licencia del Padre Provincial, para imprimirlos, con que se sacó el previlegio del Rey. No envío los previlegios, porque no son necesarios ni las aprobaciones de los revisores, porque se quedaron en Madrid. Por caridad pido a V. R. que se presenten luego en Consejo, y se procure el breve despacho, porque la brevedad es de importancia; y avíseme V. P. del recibo; porque, como no me queda otro original, estaré con cuidado hasta saberlo.

De las advertencias cerca de la impresión no digo nada hasta su tiempo, que las enviaré todas juntas. Ahora sólo digo que, aunque el cuarto tomo tiene cien hojas más que el tercero, pero el tercero tiene mucho de mi letra, que es más metida que la del escribiente; y así, vendrán a ser iguales. Aquí he echado la cuenta con un impresor o componedor, y hallamos que, si se imprimían de «atanasia», saldrían muy grandes y llegarían a ciento veinte pliegos; y así, me inclino a que entrambos vayan de letra de lectura, que me dicen la hay en esa ciudad muy buena; y con esto tendrá cada uno poco más de cien pliegos.

Vuestra Reverencia podrá hacer que los impresores de ahí echen la cuenta; y todo lo remito a la caridad de V. R.

El tercer tomo le desencuaderné para trocar algunos capítulos y añadir algo que faltaba; y ansí, van los números de las hojas con borrones, y algunos van errados, unas veces repitiendo y otras saltando; pero todo es fácil de entender con otros reclamos que hay; y como es inconveniente temporal, traguélo por que se mejorase lo perpetuo.

A Nuestro Señor, para cuya gloria se ordena, suplico guarde y ayude a V. R. y al Padre Francisco Martínez, para que den buen cobro desta obra, para bien de muchas almas.

En mi poder tengo 168 escudos de oro que me dieron de limosna, y son los que ofrecí en la carta pasada, para ayudar a los impresores: valen 2.177 reales. Lo que falta para 200 ducados, yo lo supliré. Al Padre Martínez, que tenga ésta por suya; que yo le escribiré muy largo después. Y al Padre Rector, mis grandes encomiendas, y al Padre Alonso Vázquez y guarde Nuestro Señor a V. R.

Valladolid, 22 de septiembre, 1615.

†LUIS DE LA PUENTE†


Para contextualizar un poco esta carta en ella trata Luis de la Puente de la que sería la edición de la tercera y la cuarta partes de su obra La perfección cristiana que se editaron por separado en Pamplona en 1616. La transformación del manuscrito en impreso comenzaba como es lógico con el autógrafo del autor que era copiado por un "escribiente". Aquí el texto refiere los manuscritos copiados en su mayor parte por un amanuense aunque con texto autógrafo del propio autor. Por lo que dice del tercer tomo las copias fueron revisadas de nuevo por él y en este tomo se decidió a incluir más texto por lo que tuvo que desencuadernarlo e incluir notas para que en la imprenta supieran llevar el orden correcto. Este manuscrito surgido de un autógrafo y de nuevo revisado por el autor es lo que se conoce como original de imprenta (en el caso de las reediciones el original de imprenta era un ejemplar de una edición anterior), la base para preparar la impresión. Sin embargo, antes de que este manuscrito llegara a la imprenta había que enviarlo al Consejo de Castilla (o a otros si la licencia se solicitaba para otros reinos) para que éste concediera la licencia de impresión pertinente. Esto fue así desde la Pragmática de 7 de septiembre de 1558 en la que se establecía que el manuscrito debía salír del Consejo con todas sus hojas rubricadas por el secretario señalando al final el número total de hojas y las enmiendas que debían hacerse. También hace referencia Luis de la Puente a este paso previo a la impresión, así como a los textos de aprobaciones civiles y eclesiásticas que debían acompañar al original. Una vez llegado el manuscrito a la oficina de imprenta, allí con el contrato de impresión entre autor o editor e imprenta, se decidía el formato del libro, el tipo de letra, la tirada, el ritmo de impresión, etc., y se procedía a preparar la impresión con la cuenta del original, es decir, un cálculo aproximado de cuántas líneas del manuscrito formarían cada plana del impreso y por tanto de cuántos pliegos harían falta para la impresión completa. El método de impresión por formas obligaba a hacer esta operación que resultaba crucial para que el libro estuviera regularmente impreso en cuanto a número de líneas y de caracteres por hoja y para que el operario de la imprenta supiera qué parte del texto correspondía a cada plana. Esta forma de imprimir supone tener el pliego extendido en la prensa de manera que en un formato en folio, por ejemplo, pueden coincidir las hojas 1 y 4 por un lado y la 2 y 3 por el otro. En el caso de hacer la cuenta mal, corta o larga, el cajista disponía de recursos tipográficos para o bien comprimir o bien alargar el texto (letras abreviadas, mayor separación entre palabras) y así ajustarse a la cuenta hecha. Menciona Luis de la Puente también este proceso y creo que resulta llamativo que se preocupara tanto por él, pues antes de enviar los manuscritos a la imprenta los había llevado a un impresor amigo para que calculara el número de pliegos, incluso manejando dos tipos de letra, más grande, "la atanasia", y más pequeña, la de "lectura". Para acabar de relatar el proceso, una vez realizada una copia impresa esta prueba se enviaba al Consejo junto con el original de imprenta utilizado para que procedieran a comprobar que lo impreso era el texto que se había autorizado. Fe de erratas y tasa se redactaban en este momento en el Consejo para que la imprenta los incluyera en los preliminares legales.

Para ilustrar esta entrada he estado buscando algún original de imprenta digitalizado y disponible en internet y me he encontrado en la Biblioteca Digital Hispánica con el  Libro titulado vida política de todos los estados de mujeres de fray Juan de la Cerda (Alcalá de Henares: Juan Gracián, 1599) que sirvió a Sonia Garza Merino para hacer un muy buen artículo sobre la cuenta del original. Esta investigadora se ha especializado en los originales de imprenta y esperamos con mucho interés la publicación de su tesis doctoral en la que localizó y analizó 82 originales de imprenta, incluyendo el original del Sinodal de Aguilafuente, considerado el primer incunable español. También en la BDH se encuentra el impreso al que dio lugar lo que vale para compararlo con el manuscrito lleno de las correcciones hechas en una primera fase por el autor y de las marcas y anotaciones de los operarios de la imprenta -incluso de sus huellas de tinta-. El estudio de los originales de imprenta españoles en los últimos años ha tomado algo de relevancia gracias a los estudios de Francisco Rico -no exentos de polémica aplicados a la edición princeps del Quijote-, Pablo Andrés Escapa, la citada Sonia Garza Merino, Florencio Sevilla Arroyo y otros especialistas en los impresos antiguos.

Bibliografía
Andrés Escapa, Pablo: "Autores en la oficina del impresor: tres reimpresiones del Siglo de Oro español y un aplazamiento", en Boletín de la Real Academia Española, LXXIX (1999), p. 249-266.
Andrés Escapa, Pablo [et. al.]: "El original de imprenta", en Imprenta y crítica textual en el Siglo de Oro, Valladolid: Universidad, 2000, p. 29-64.
Dadson, Trevor: "Entre componedores y correctores", en Imprenta, libros y lectura en la España del Quijote, Madrid: Imprenta Artesanal, 2006, p. 225-242.
Garza Merino, Sonia: "La cuenta del original", en Imprenta y crítica textual en el Siglo de Oro, Valladolid: Universidad, 2000, p. 65-95.
Paredes, Alonso Víctor de: Institución y origen del arte de la imprenta y reglas generales para los componedores. Ed. de Jaime Moll. Madrid: Calambur, 2002.
Sevilla Arroyo, Florencio: "Cuenta del original y remedios de cajista en la princeps del primer Quijote", en Bulletin of the Cervantes Society of America, 28, 1, p. 53-82. 

Madrid. BN. Mss/19212 y R/4067

8 comentarios:

PECE dijo...

Pues heme aquí que me hallo intentando crear unos cuadernillos para intentar hacerme una agenda (desde el comienzo con los cuadernillos y pasando por todos los pasos hasta culminar con una humilde encuadernación) y aparte la complicación de calcular la posición y numeración de las páginas en los pliegos (A4 de 80 gr. nada de pergamino ni nada por el estilo :-P), me encuentro con el problema de calcular bien la posición de las páginas en el reverso para hacerlas coincidir con las impresas en el anverso.
Así que desmoralizado ante el primer contratiempo importante me encuentro tu entrada con los problemas que tenía este autor relacionados también con la composición de su obra previa a la encuadernación.
Así que me has insuflado un poco de ánimo (lamentable el espíritu humano que encuentra fuerzas de los sinsabores ajenos), por lo que espero retomar con éxito mi tarea.
Lo que no quita que entre cosido de cuadernillos (si los compongo alguna vez) y pegado de guardas, y demás zarandajas, lea esos enlaces que pones sobre originales de imprenta, me has abierto el apetito sobre el tema.

Carlos Fernández dijo...

Pues imagínate hacer uno de estos libros que normalmente tenían los cuadernos conjugados. Por esa razón ponían las signaturas y reclamos, para saber el encuadernador el orden que debía llevar. Espero que te haya salido bien tu agenda.
Gracias por comentar.

Urzay dijo...

Qué buena información y con cuántos matices que muchas veces, aunque se conozca la teoría, se nos escapan. Ya de paso, como has puesto el enlace, voy a aprovechar para leer el artículo sobre el Quijote, que no lo he leído. Desde luego, voy a tener que pensar en una tableta de esas, porque últimamente no hago más que leer en internet.

Carlos Fernández dijo...

La verdad es que el proceso de la impresión a mí me parece difícil de explicar. Y lo que yo he tratado de los originales de imprenta y la cuenta en alguna parte me parece que no está muy allá... Por supuesto en la bibliografía que doy se explica mucho mejor.
Saludos y gracias.
A mí me pasa lo que a ti, últimamente también leo más en pantalla.

sofia simões dijo...

Que esta seja a primeira de muitas mais entradas técnicas. Quanto nos fazem falta...
Bom trabalho!
Um abraço.

Carlos Fernández dijo...

Muchas gracias, Sofia. He intentado explicarlo como me gustaría que me lo explicaran a mí aunque no sé si consigo ser claro... Si hay otras como ésta procuraré mantener ese principio.
Un abrazo.

bibliotranstornado dijo...

Interesantísimo artículo.

Anónimo dijo...

Sobre la impresión en Pamplona de los dos últimos tomos de "La perfección cristina" les sugiero consultar "Los libros de un Reino: Historia de la edición en Navarra (1490-1841), capítulo 3, epígrafe "Los impresores".
Eran muchos pliegos para un solo taller...