06 noviembre 2011

DOS RARAS FORMAS DE IMPRESO DE UNA HOJA

Un cálculo aproximado del número de impresos que hubo en siglos pasados tendría que distinguir claramente entre libros y otras formas impresas de menor entidad, o mejor dicho, de menor tamaño en cuanto a sus páginas. De los libros con cierto margen de error podemos establecer un número, pero de esos impresos de pocas hojas o de una hoja es ciertamente imposible. Incluso creo que de estos impresos menores habría que hacer dos divisiones: los que tienen más de una hoja sin llegar a la categoría de libro y los que únicamente tienen una hoja. Habría que traer aquí ahora lo que se considera un libro y lo que no, si basta con un número de hojas encuadernadas y formando un volumen como dicen algunas definiciones o si ha de contar al menos con 49 páginas como dicen las más normativas. Para el caso que nos ocupa creo que entendemos lo que significa libro y lo que significa impreso menor. Algunos tipos de estos impresos de pocas hojas son: relaciones de sucesos, memoriales, alegaciones fiscales (aunque las hay también muy largas), cartas, poemas breves, relaciones de servicios.. Todos ellos conocidos, bien estudiados algunos, incluidos en bibliografías y catálogos, fácilmente reconocibles. Pero están también los impresos de una hoja, la hoja volante, con un carácter mucho más efímero y perecedero que los anteriores, de usar y muchas veces tirar y por tanto muy escasos en la actualidad. Impresos administrativos, publicitarios, informativos, bulas, calendarios, listas, esquelas... ¿Qué valor le damos hoy en día a esta forma de impresos cotidianos? Ninguno. Pues en los siglos anteriores no debió ser diferente. Son estos materiales muy difíciles de localizar siendo más habituales en archivos que en bibliotecas y en España creo que el investigador que más se ha ocupado de ellos es Víctor Infantes, sobre todo de los carteles poéticos. Una clasificación de las diferentes modalidades de estos impresos es complicada y siempre ha de estar abierta a la incorporación de nuevos productos desconocidos. Sirvan como ejemplo las dos hojas que traigo hoy aquí. La primera de ellas es una guía y la encontré hace poco en una subasta del portal Ebay (por cierto, intenté hacerme con ella pero hubo alguien más generoso que yo en su oferta). Reconozco que cuando vi esta hoja no supe qué era, qué significaba esto de guía. Diccionario de la RAE: "Despacho que lleva consigo quien transporta algunos géneros, para que no se los detengan ni decomisen". Efectivamente eso parece ser esta guía de la provincia de Valladolid para el año 1659, impreso modelo con sus espacios en blanco para ser rellenados.


La segunda de estas hojas es un cartel impreso también administrativo utilizado por un hospicio o albergue de pobres en el siglo XVIII. El hospicio Ave María puede ser el que hubo en Madrid en lo que hoy es el Museo Municipal. En él se relacionan los "hombres, mugeres, muchachos, muchachas, niños y niñas" que en un día determinado salieron y entraron, durmieron allí y comieron fuera por si había que rebajarles la ración que les correspondía. 


Algo de bibliografía
INFANTES, V.: "Los impresos efímeros: búsqueda, identificación y descripción", en Manuel J.Pedraza 
(ed.)  Comercio y tasación del libro antiguo: análisis, identificación y descripción (Textos y materiales), Jaca, 1-5 de septiembre de 2003, Zaragoza, Prensas Universitarias, 2003, p. 133-199.
INFANTES, V.: "Historia mínima (y desde luego incompleta) de los impresos de una sola hoja. I: los primeros tiempos de la imprenta", en Litterae: cuadernos sobre cultura escrita, 1, 2001, p. 137-144.
INFANTES, V.: "Historia mínima (y desde luego incompleta) de los impresos de una sola hoja. II: los años áureos", en Edad de oro cantabrigense: actas del VII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas del Siglo de Oro, 2006, p. 351-356. [Estos dos artículos recogidos también en Infantes, Víctor: Del libro áureo, Madrid, Calambur, 2006].
MOLL, Jaime: "Los surtidos de romances, coplas, historias y otros papeles", en De la imprenta al lector: estudios sobre el libro español de los siglos XVI al XVIII, Madrid, Arco Libros, 1994.

5 comentarios:

Galderich dijo...

Estos impresos son más raros que algunos incunables... Lástima que se te escapó, ¡no fui yo! ;-)

Carlos Fernández dijo...

Por poco vistos desde luego que sí. Si es que debería de haber sido un poco menos rácano porque el precio final fue muy bajo. Pero bueno, al fin y al cabo se trata de una hoja de escasa importancia. Me quedo mejor con saber que existe ese tipo de impreso.
Saludos.

Urzay dijo...

Desde luego eBay es un escaparate sorprendente, y una fuente de información bien curiosa. La semana pasada me enteré de que se acababa de subastar una primera edición de Estebanillo González, nada menos. Nunca la he visto en el mercado del libro español, y en el CCPB sólo sale en la BN y en el Lázaro Galdiano.

http://www.ebay.es/itm/1646-VIDA-Y-HECHOS-DE-ESTEVANILLO-GONZALEZ-/360402694086?pt=LH_DefaultDomain_186&hash=item53e9acafc6

Carlos Fernández dijo...

Qué bonita edición. "Suerte" tuvo ese libro de imprimirse en Amberes porque aquí en España en aquella época se imprimía mucho peor. Sólo hay que comparar esta edición con las siguientes hechas aquí pocos años después. Yo a veces me doy una vuelta por ahí o por Todocolección que también tiene mucho libro antiguo y la verdad es que me quedo sorprendido. Ebay además me resulta curioso por el sistema de subastas; yo que no soy experto en los precios del libro antiguo me pregunto si todos los libros al final se venderán por el precio que hubiesen tenido en venta directa. Me imagino que sí porque siempre hay un número suficiente de compradores que saben lo que están comprando y entre todos se van acercando al valor del libro en el mercado. O no. Bueno, me imagino que habrá casos diversos.

Urzay dijo...

Me da la impresión de que eBay es bastante más barato, porque el porcentaje de posibles compradores que pasa por ahí es pequeño, aunque los hay. Quizás porque el sistema de búsqueda es bastante malo, en mi opinión. Pero al final, es un poco como el rastro de antaño, revolviendo bastante resulta que de vez en cuando se ven cosas interesantes.