26 diciembre 2011

LA BIBLIOTECA DE QUEVEDO

Se ha publicado el último número de Manuscrt.Cao, revista de literatura española y manuscritos, en el que hay un artículo dedicado a la biblioteca de Francisco de Quevedo firmado por Sofia Simões -lectora casi desde sus inicios de esta pantalla, siempre acertada en sus comentarios y colaboradora con alguna entrada- y por quien escribe este blog. La historia interna de este trabajo se inicia en el momento en el que Pablo Jauralde en Han ganado los malos publica una entrada tratando de un manuscrito conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid que contiene cerca de 200 títulos de la biblioteca quevediana. Un comentario mío a esa entrada y el resultado meses después de transcripción e investigación es el que ya se puede leer en el artículo. Se trata de un manuscrito con el que ya trabajó Felipe Maldonado en los años 70, pero al que le hacían falta una nueva lectura y una actualización a los tiempos actuales en los que es mucho más fácil asociar posibles obras y ediciones a los asientos bibliográficos del original. Muchas gracias a Pablo por la espontaneidad, la ayuda y la confianza dadas y a los editores de Manuscrt.Cao por acoger el artículo en su revista.

Primera hoja del manuscrito. AHPM, Prot. 8471

16 diciembre 2011

LOS ELZEVIROS SIGUEN VIVIENDO

Sin duda en la historia de la imprenta europea la familia de impresores de los Elzeviros ocupa un lugar de honor. El primero de ellos fue Lodewijk Elzevier (fl. 1580-1617) quien, tras aprender el oficio de la mano de Christophe Plantin, en 1580 se trasladó a la ciudad holandesa de Leiden para abrir su propio taller de imprenta. Tras su muerte Bonaventura y Abraham Elzevier dieron un gran impulso a la imprenta gracias a sus ediciones de bolsillo, habitualmente en formato dozavo, de los clásicos griegos y latinos que obtuvieron gran fama en su tiempo gracias a su calidad y a sus razonables precios. Otros miembros de la familia abrieron talleres también en La Haya, Amsterdam y Utrecht. El último miembro impresor de la dinastía fue Abraham Elzevier (II) a cuya muerte ocurrida en 1712 la actividad editorial de los Elzeviros dejó de existir. Sin embargo, en 1880 el librero Jacobus Robbers fundó una pequeña editorial y le puso el nombre de Elsevier en honor a los Elzeviros y adoptó como logo editorial la marca tipográfica creada por Isaac Elzevier (fl. 1617-1626) que ilustra esta entrada. Elsevier es hoy en día una de las editoriales más poderosas y prestigiosas dentro del mundo científico. Los investigadores que se mueven en ese ámbito suelen asociar Elsevier a producto de calidad. Recientemente la editorial ha creado en la red un catálogo de los libros antiguos que conserva la corporación. En ella podemos encontrar, como es lógico, mayoritariamente las obras impresas por los Elzeviros con una somera descripción bibliográfica e imágenes, no de las obras que en mi opinión hubiese sido mejor, sino de las encuadernaciones.