26 junio 2012

UNA IMPRESORA DESCONOCIDA: LA VIUDA DE JUAN DE ERASO

Podría haber añadido esta noticia a la entrada anterior, pero el desorden de mis papeles a veces me supera. Habiendo encontrado lo que quería mi modesta contribución al tema de las mujeres impresoras es dar a conocer el nombre de una hasta ahora nunca citada. Se trata de la viuda de Juan de Eraso recuperada gracias a un impreso que se esconde en un tomo de varios en la Biblioteca Nacional de Madrid. Va la descripción del impreso:

Pareja, Francisco de (S.I.): Sosiego, y seguridad de penitentes en tomar confessores, para no errar, y condenarse. Defensa y luz de confessores por el padre Francisco de Pareia, prepósito de la Casa Professa de la Compañía de Iesús de Madrid, y calificador de la Suprema Inquisición. [colofón:] En Madrid. Por la Viuda de Juan de Eraso. [s.a.].
Fol.-2 f.
Madrid. Nacional. Mss/8718 (f.634-635).

Una pista para datar el impreso es la cita que se hace en la obra del Aviso de confessores y guía de penitentes del padre Martín de San José publicado en Madrid en 1649. Así que por su forma tipográfica y por hacer mención de esta obra como algo reciente seguramente se imprimió en la decada de los 50 de ese siglo XVII. Otra pista es este Francisco de Pareja de la Compañía de Jesús del que en el Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico he encontrado un par de registros manuscritos fechados en los años 30 y 40 de la citada centuria. 
En cuanto a la impresora, lo que más nos interesa, en el Diccionario de impresores españoles de Juan Delgado lo único que encuentro es un Juan Eraso del que se cita una obra impresa en Pamplona en 1627. ¿Se trataría del mismo Juan de Eraso? ¿Se desplazó a Madrid, allí siguió imprimiendo y su labor la continuó su viuda? En otra obra fundamental, La imprenta y el comercio de libros en Madrid (siglos XVI-XVIII) de Mercedes Agulló, encontramos una pista que nos puede encaminar mejor. El impresor Andrés de Parra y su mujer, María Hernández, tuvieron dos hijos, Jacinto y María. Esta María de Parra se casó con un Juan de Eraso, pero éste no era impresor, sino secretario de la Inquisición de Barcelona. Sin embargo, Juan de Eraso fue testamentario de Andrés de Parra y a la muerte de éste en 1648 la imprenta pasó a manos de sus hijos, Jacinto y María. Con la mención de Herederos de Andrés de Parra se conocen al menos dos obras impresas (1649 y 1653). ¿Pudo María de Parra, una vez viuda, imprimir al menos una vez utilizando el nombre de su marido? Sólo nuevos documentos y algún otro impreso desconocido pueden ayudar a resolver este misterio.

MUJERES IMPRESORAS

La Biblioteca Nacional de Madrid acaba de hacer público un micrositio dedicado íntegramente a las impresoras españolas desde el siglo XVI hasta el XIX. Como ya es sabido el papel de la mujer en la historia de la imprenta es importante. Se hicieron cargo como herederas, viudas o hijas, del establecimiento de imprenta familar y, aunque aún quedan muchos documentos por descubrir sobre sus labores exactas, ya sabemos que algunas de ellas fueron auténticas empresarias que supieron llevar el negocio de forma sobresaliente. En el trabajo puramente tipográfico su presencia debió ser muy escasa -algunas eran analfabetas- pero también hay algún caso de mujer metida de lleno en la fabricación de los impresos. Como digo queda mucho por investigar. En los últimos años se está destacando la presencia femenina en la imprenta antigua española y se han organizado exposiciones como la de "Muses de la imprenta", la de la biblioteca José María Lafragua de México o la habida en Málaga sobre las impresoras de esa ciudad, con sus respectivos catálogos publicados. Los blogs especializados en libro antiguo y bibliofilia también están siendo fuente de información; vean por ejemplo las entradas dedicadas a mujeres impresoras publicadas en Folio complutense
El micrositio que nos ocupa está organizado por siglos: XVI y XVII unidos, XVIII y XIX. En cada uno de ellos se da una introducción histórica, una selección de impresoras por ciudades con sus datos básicos sobre su vida y su trabajo profesional con imágenes de portadas, un PDF con la relación alfabética de las impresoras conocidas y, por último, una bibliografía muy completa en la que al lado de obras conocidas y trabajos muchas veces citados encuentro también artículos menos frecuentados por los especialistas. 




16 junio 2012

TEXTOS DISPERSOS (III). ANTONIO DE ROJAS

   Recupero una de las series de este cuaderno, la dedicada a esos textos literarios ocultos en preliminares de otras obras o en ediciones de ejemplares muy escasos en el mundo. El caso de esta entrada es el de la poesía que el autor del siglo XVII Antonio de Rojas publicó en las dos obras que la Inquisición prohibió "in totum" en los años 30 del mencionado siglo. Me estoy refiriendo a Vida del espíritu y a su continuación Luz de la noche oscura (o escura). El proceso inquisitorial se inició en marzo de 1630 con la denuncia del carmelita granadino Agustín de San José. Antonio de Rojas escribió un defensorio con fecha de octubre de 1631 para salvar su obra, pero no le sirvió de nada, ya que el 11 de diciembre de ese mismo año la Junta encargada de preparar el Índice de libros prohibidos que se publicaría en 1632 decidió prohibir Vida del espíritu y recomendó que se hiciera lo mismo con Luz de la noche oscura. Resulta sorprendente una de las razones de los inquisidores para hacerlo en su totalidad y no en parte referida al tamaño del libro y no a su contenido: "desmembrando la mayor parte del libro por ser muy pequeño". Con esta decisión desaparecieron la mayor parte de los ejemplares de las ediciones que se hicieron hasta ese año de 1630 y aún hoy no se sabe muy bien cuál pudo ser la edición príncipe de Vida del espíritu. Posiblemente fuera una impresa en Madrid en 1628 por la Imprenta Real, hoy sin ejemplares conocidos. También hay quien conjetura con una edición anterior realizada en Lisboa en 1627. Se hicieron otras ediciones en Madrid en 1629 y 1630, éstas sí con ejemplares localizados, aunque todos excepto uno en bibliotecas fuera de España (Francia y Portugal). Posteriores a la prohibición inquisitorial son las ediciones de Lisboa de 1645 y varias francesas (en francés) desde 1646. De Luz de la noche oscura se conoce la edición madrileña de 1630, con cuatro ejemplares en bibliotecas francesas.
De esta manera se hace complicado el estudio de la nutrida poesía que Antonio de Rojas insertó en sus trataditos espirituales. Ninguno de estos poemas está firmado y pudiera parecer que salen de la pluma del propio Rojas, pero no. O no todos, quizás alguno sí. En Vida del espíritu (edición de 1629) resuena, por ejemplo, San Juan de la Cruz con su famoso: "Entréme donde no supe / y quedéme no sabiendo / toda ciencia trascendiendo ...".
En la supuesta primera edición de 1628 al parecer consta otro famoso soneto que ha sido atribuido al mismo San Juan de la Cruz en algunas ocasiones.

No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
      Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
       que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
    y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.
 
Pero como ya he dicho no se conocen representantes de esta edición y a falta de ellos buen ejercicio de investigación sería trazar la historia bibliográfica de este poema dentro de este libro: ¿quién fue el primero en citarlo dentro de la obra de Rojas? En la edición de 1629 no está.
En Luz de la noche oscura, anque menos, también hay algunas poesías. El siguiente soneto, entre otros:


        Luz de la noche escura. Madrid, 1630. París. Bibliothèque Sainte-Geneviève.

Bien, con los datos y los poquísimos ejemplares de los que disponemos lo único que podemos hacer es recuperar estos poemas, seguir su transmisión en las diferentes ediciones, incluidas las traducciones al francés, tratar de atribuirlos a algún autor, dejarlos como anónimos o elucubrar con una posible autoría del propio Antonio de Rojas.

Bibliografía
Andrés, Melquiades, Los recogidos, Madrid, Fundación Universitaria Española, 1970, p. 730-747.
Asensio, Eugenio, “Censuria inquisitorial de libros en los siglos XVI y XVII. Fluctuaciones. Decadencia”, en El Libro Antiguo Español. Actas del I Coloquio Internacional (Madrid, 18 al 20 de diciembre de 1986). Salamanca, Universidad, 1988. p. 21-36.
P. Michel-Ange, “La vie franciscaine en Espagne entre les deux couronnements de Charles V”, en RABM, julio-agosto de 1914, p. 4.