06 marzo 2013

IMPRIMIENDO A LA ANTIGUA EN EL SIGLO XXI

La Imprenta Municipal de Madrid organiza desde hace unos meses un taller gratuito sobre el proceso de fabricación de un libro a la manera antigua, es decir, con tipos móviles. Uno ha leído y le han explicado muchas veces el proceso de impresión de un libro de la imprenta manual, pero nada mejor que llevarlo a cabo para entenderlo bien, por lo menos, en este caso, en lo que se refiere a la primera parte de la confección del texto. Tras una rápida presentación y descripción de las herramientas por parte de la maestra impresora uno se encuentra con una tipografía completa (Ibarra o Elzeveriana) en su correspondiente caja con la que tiene que formar un texto. Manos a la obra. Habiendo elegido de entre los textos disponibles la Oda a los números de Neruda uno va formando tipo a tipo y línea a línea cada verso del poema. El proceso que yo viví es más o menos el siguiente. Espero explicarlo bien.
Colocación de la hoja con el texto que hay componer en un soporte que tiene la caja tipográfica para tenerlo en todo momento delante.
Preparación del componedor, la pieza de metal donde se van colocando los tipos, con una regleta o plancha de metal que se coloca en el componedor y sobre la que van los tipos.

Caja tipográfica
Con la mano izquierda se sujeta el componedor, se lee el texto y se van buscando los tipos en la caja, se extraen los necesarios de su correspondiente cajetín y se colocan de manera correcta lo cual a mí me pareció de lo más complicado. Los tipos tienen una pequeña marquita llamada cran que sirve para saber en qué posición ha de ir el tipo. Con las tipografías que trabajamos allí el cran debía ir hacia arriba, pero nos explicaron que en otras tipografías el cran va hacia abajo. Entiendo ahora perfectamente por qué a veces aparecen letras invertidas en los textos: simplemente por una mala colocación del tipo con el cran hacia el lado equivocado.
Componedor

Una vez que se ha completado un renglón -que en poesía está fijado en el verso- se han de colocar espacios en blanco hasta cubrir toda la medida de la regleta. Cuando ya está completada se coloca otra regleta encima, se pasa a la siguiente línea y se repite el proceso. Los blancos al final resultan ser elementos muy complicados porque hay que conseguir la máxima aproximación a la medida de la regleta.
Con dos renglones completos, con muchísimo cuidado se extraen del componedor y se colocan en la galera.

Componedor, galera y molde
Y de esta manera se va repitiendo el proceso formándose así el molde, es decir, el texto de la hoja que estamos reproduciendo.
Cuando en la galera ya hay número de renglones suficientes para completar una hoja llega otro de los momentos más complicados. Este proceso no lo llevan a cabo los aprendices, sino la maestra. Repasa las líneas para corregir tipos mal colocados con la ayuda de unas pinzas, ajusta las líneas extrayendo los blancos si es necesario (los blancos más pequeños nunca al final, ay, ay) y colocando otros de mayor o menor extensión en su lugar y extrae las regletas intermedias. Este es el proceso de la justificación. Cuando ya está todo bien ajustado se ata la forma con una cinta y se lleva a la mesa de impresión o platina. Aquí vuelve a intervenir el aprendiz. En la mesa de entintado impregna el rodillo de tinta y a continuación lo pasa concienzudamente sobre los tipos, coloca una hoja de papel sobre la forma y a continuación empuja el rodillo que pasa por encima. Y listo, ya tienes tu primera hoja impresa manualmente.
Mesa de entintar
Proceso de entintado de los tipos
Colocando el papel
Movimiento del rodillo
Resultado
En esta primera hoja o galerada se observan los fallos que ha podido haber y se corrigen sobre la platina o, si son más graves, sobre la galera. 
Esta forma de imprimir es básicamente la misma que llevaban a cabo los impresores de la imprenta manual. La única diferencia está en la maquinaria con la que se obtiene el producto final. Sirve para revivir el proceso que debían llevar los operarios, el componedor o cajista, a la hora de formar el texto. El componedor lee las palabras que tiene delante y las lleva al componedor, pero a veces la memoria le falla y reproduce algo inexacto. He experimentado eso mismo. Aquí tengo el ejemplo del primer verso que me tocó formar. Por alguna razón (¿los nervios ante la primera línea?) leí "El tiempo se hizo número" y lo que acabó en el molde fue "El tiempo es número". Este tipo de fallo, así como el de los tipos invertidos o equivocados, eran numerosos y algunos han llegado hasta nosotros porque pasaban desapercibidos en el primer momento de repasar y justificar el molde e, incluso, en el segundo momento de corrección con la galerada ya impresa.
Primera galerada
Para poder asistir al taller hay que inscribirse y esperar turno porque los grupos son sólo de seis personas por taller. Un día de imprenta. Recomendado para todas las personas a las que les guste la imprenta antigua y quieran vivir una bonita experiencia.

4 comentarios:

sofia simões dijo...

Gracias por compartir esta experiencia y sobre todo por las fotos.
Es muy pedagógico - como tu mismo comentas- entender el fabrico del libro antiguo impreso, sus problemas, dificultades y virtudes técnicas, a través de un ejercicio artesanal concreto, o sea, este taller tipográfico de composición e impresión. Además llevado a cabo por gente profesional y entusiasta.
A los interesados dejo esta otra página: http://www.familiaplomez.com/
Un abrazo.

Carlos Fernández dijo...

Muchas gracias, Sofia. Y muy buen enlace el que has dejado, la Familia Plómez.

Abrazos.

Félix Chacón dijo...

Muy interesante. Ya me hacía una idea, pero lo has explicado tan bien que a partir de ahora ya nunca me quejaré de los problemas de Word. Bendita tecnología.

Carlos Fernández dijo...

Muchas gracias, Félix. Y es muy entretenido, pero los torpes de manos como yo nos hubiésemos muerto de hambre como impresores. Claro, que con la torpeza y el despiste también habríamos contribuido a crear mil variantes de los textos que sesudos filólogos de hoy en día tratarían de explicar de una y mil maneras.

Un abrazo.