20 febrero 2014

CÓMIC EN LA IMPRENTA ANTIGUA

La idea de esta entrada surge a raíz de leer un cómic de Scott McCloud titulado Understanding Comics: the Invisible Art (en español publicado como Entender el cómic: el arte invisible. Bilbao: Astiberri, 2007). Magnífica obra que todo buen aficionado a este arte debe conocer. Se trata de un tratado teórico hecho en forma de tebeo que intenta definir lo que es un cómic, cómo se hace, qué herramientas de comunicación con el lector utiliza y por qué hay que considerarlo como un tipo de arte a la altura de cualquier otra. Al principio de la obra hay un breve repaso por lo que el autor cree que fueron los antecedentes del cómic. Nombra el códice precolombino que narra la epopeya del héroe Ocho Venado "Garra de Tigre", aunque en este punto no está demasiado acertado pues uno no sabe a qué códice exactamente se refiere ya que todos los conservados cuentan la historia de este antiguo gobernante mixteco. En su búsqueda de narración secuencial mediante dibujos también nombra un ejemplo egipcio, las pinturas murales pintadas para la tumba de Menna, un escriba. Como él mismo dice habría que revisar muchos tipos de representaciones artísticas del mundo antiguo en las que puede haber algo que podría ser considerado como antecedente del cómic o arte secuencial en viñetas. En nuestra tradición ahí tenemos sin ir más lejos las Cantigas de Santa María donde las miniaturas suponen una narración paralela en imágenes al texto.

Cantigas de Santa María.

Ya en la época de la imprenta trae a colación un ejemplo de grabado xilográfico en el que mediante viñetas se cuenta la historia de San Erasmo y sus torturas; se trata este de un grabado alemán anónimo realizado hacia 1460. McCloud podría haber traído más ejemplos dentro de la imprenta antigua en los que mediante viñetas bien separadas se narra una historia. Por ejemplo, el grabado calcográfico conocido como "Virgen del Rosario" de fray Francisco Domenech realizado en 1488, cuyo original se conserva en la Biblioteca Real de Bélgica y del que la Biblioteca Nacional de Madrid tiene un ejemplar de una reedición del siglo XIX.

Versión modernizada de las Torturas de San Erasmo.


Virgen del Rosario.

La Biblia pauperum, una biblia para el vulgo en la que mediante imágenes acompañadas de texto se cuentan la vida de Cristo y episodios del Antiguo Testamento, conoció desde la época incunable numerosísimas ediciones. En esta obra incluso aparecen bocadillos que salen de las bocas de los personajes para expresar algo y, aunque se suele citar a los humoristas ingleses del siglo XVIII como los creadores de este recurso, quizás fue esta la primera ocasión en que se utilizó. Recuerdo otros grabados utilizados por la imprenta manual en los que hay filacterias con texto interior saliendo de la boca de los personajes representados.


Otro libro que conoció muchas ediciones en la Europa del siglo XVI es el Libro de las suertes, originalmente creado por Lorenzo Spirito (Libro de la ventura, en italiano), obra que se adentra a modo de juego en el mundo de la adivinación del futuro y en el que se suceden los grabaditos en viñetas.
Libro del juego de las suertes. Valencia: Joan Jofre, 1528.

También obras creadas para el consumo del pueblo, tenemos las aleluyas, forma de literatura de cordel nacida en la Francia del siglo XVI de temática variada y que tuvo su mayor auge en los siglos XVIII y XIX. Se las considera un precedente de la historieta, cuando no una modalidad de ella. Una de las mejores colecciones de aleluyas españolas es la que se guarda en la Fundación Joaquín Díaz en Urueña, pequeña localidad vallisoletana, dispuesta hace pocos años como Villa del Libro (numerosas librerías de viejo y un museo del libro, además de varios museos). En la Biblioteca Cervantes Virtual la Fundación cuenta con una página propia en la que se pueden leer más de mil de estas aleluyas de una forma muy original y práctica, con una lupa que va pasando sobre ellas.

Historia de Pierres y Magalona. Barcelona: Imprenta de Llorens, [s.a.]
Sin intención de ser exhaustivo en este asunto, aporto otros datos sobre libro antiguo y cómic. La primera novela gráfica, novela en imágenes con texto, parece ser que fue Lenardo und Blandine de Joseph Franz von Götz, impresa en Augsburgo en 1783. El considerado en el mundo anglosajón (el que más se ha ocupado de la historia de este arte) como padre del cómic moderno por su gran parecido a la forma actual del tebeo, es Rodolphe Töpffer, quien a partir de 1829 empezó a publicar álbumes en los que combinaba caricaturas en viñetas y texto. Hay más obras (no solo del ámbito librario, también de la pintura) en las que combinación de imágenes y texto podría considerarse un antecedente de la historieta moderna, pero con las traídas aquí es suficiente para demostrar lo antiguo de este recurso de expresión artística. Y no hemos tratado del manga japonés con su particular historia surgida desde el siglo XVII de los grabados ukiyo-e.


Lenardo und Blandine. Ausburg, 1783.

Viñetas de Rodolphe Töpffer.



El sueño de la esposa del pescador, de Hokusai, ca. 1820.



4 comentarios:

Galderich dijo...

Interesante repaso a la iconografia de los primeros tebeos que ilustraron nuestros libros o paredes.

Intentar definir qué es un tebeo es harto difícil si tenemos en cuenta que las variantes de esta disciplina artíctica son muy diversas. Si son diversas actualmente... imaginémonos intentando clasificar la antigüedad...

En principio debería ser clasifica como tebeo toda obra con viñetas y con un texto adjunto -debajo de pie de ilustración o dentro de los bocadillos. Pero en fin, los tebeos mudos nos tiran por el suelo nuestras clasificaciones....

Sea cual sea el origen de los tebeos lo que nos presentas son auténticas obras de arte.

Carlos Fernández dijo...

Galderich, muchas gracias por tu comentario. Creo que este tema no ha sido lo suficientemente tratado y a los teóricos de la historia del tebeo se les ha pasado algunas manifestaciones que claramente son antecedentes. Por ejemplo, las aleluyas: viñetas y texto en una estructura formal establecida.

Breixo dijo...

Lo bueno, si breve... ¡bravo por este pequeño repaso!. Los hay empeñados en decir que el Cómic empezó con Töpffer o con la imprenta. Obviamente, la reproducción cambió las cosas pero ¿hay alguna diferencia formal determinante entre cualquier secuencia de imágenes en una "biblia pauperum" iluminada a mano repecto de la primera xilografiada? Lo dudo mucho.

Carlos Fernández dijo...

Breixo, muchas gracias por tu comentario. Y disculpa el retraso en su publicación.