22 noviembre 2013

FERNANDO CORREA DE MONTENEGRO, JUAN GONZÁLEZ Y CATALINA DE BARRIO Y ANGULO, VIUDA DE AMBOS

En la calle del Carmen de Madrid, frente a la iglesia del mismo nombre, se encontraba una de las imprentas con más historia de la ciudad. Parece que inició su actividad con Fernando Correa de Montenegro en 1620 y se mantuvo activa hasta bien entrado el siglo XVIII con los sucesivos herederos. Vamos a fijarnos en su primera etapa, la que lleva desde Fernando Correa hasta su viuda Catalina de Barrio, pasando por el segundo marido de esta, Juan González. En Letras capitales he subido tres álbumes, uno para cada impresor, con iniciales grabadas y otros elementos tipográficos que utilizaron en la imprenta.
Sobre Fernando Correa aún quedan muchos interrogantes por resolver. Según Pérez Pastor y Agulló es el mismo impresor que trabajó en 1566 y 1567 para el Cardenal Infante en Lisboa. También se dice que era hermano de Manuel Correa de Montenegro, corrector de imprenta que trabajó en Salamanca a finales del siglo XVI. El caso es que estuvo al frente de la imprenta de la calle del Carmen solo dos años, 1620 y 1621. En 1621 su mujer, Catalina de Barrio y Angulo, ya firma los impresos del taller bajo la denominación de "Viuda de Fernando Correa de Montenegro".  Sin embargo, en 1623 contrae matrimonio con Juan González, hijo de Domingo González, importante librero madrileño de esta primera mita del siglo XVII. De 1623 a 1633 tenemos, por tanto, a Juan González imprimiendo bajo su nombre. A su muerte, producida el 15 de marzo de 1633, Catalina de Barrio vuelve a ponerse al frente del taller y a firmar sus impresos, primero como "Viuda de Juan González" y, a partir de 1640 y hasta que fallece en 1651, como "Catalina de Barrio y Angulo" (a veces solo como "Catalina de Barrio").
Tipográficamente he encontrado algún elemento que es utilizado por los tres impresores de esta primera etapa. Una muestra es esta D: 
Sin embargo, parece que Juan González aportó nuevo material y dejó de utilizar iniciales de este tipo:

Es característico de las impresiones de Juan González, y posteriormente de Catalina de Barrio, un juego de iniciales adornadas en su interior con angelotes:


De las escasas impresiones que hizo Fernando Correa se pueden destacar la Arcadia y la Decimoquinta y la Decimoséptima partes de las comedias de Lope de Vega (ambas de 1621) y los tres libros del Parto de la Virgen de Sannazaro (1620). 
Arcadia (1621). Ejemplar de la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid
 De Juan González, que empezó como empleado de la imprenta de Luis Sánchez, podemos destacar la impresión de algunas obras literarias como las Rimas de Gabriel de Bocángel y la Parte veinte de las comedias de Lope de Vega (1627), las Comedias de Juan Ruiz de Alarcón y los Sucessos y prodigios de amor de Juan Pérez de Montalbán (1628), el Polifemo de Góngora (1629), el Laurel de Apolo de Lope de Vega (1630) y La perfecta casada de fray Luis de León (1632). Otras grandes obras que salieron de sus prensas fueron el Epítome de la biblioteca oriental y occidental de Antonio de León Pinelo (1629) y el tomo segundo de la Historia natural de Plinio (1629). Posiblemente la última impresión que hizo en vida fue la Premática sobre las cosas tocantes a la conservación y aumento de la cría del ganado con tasa fechada el 5 de marzo de 1633 (murió el día 15). También mantuvo su negocio realizando multitud de relaciones de sucesos y alegaciones fiscales.


Catalina de Barrio, primero como viuda de Juan González y después con su propio nombre, parece que siguiendo a su marido se especializó en la impresión de relaciones y, sobre todo, de alegaciones. De este último tipo de impresos hay decenas salidas de sus prensas, aunque en muchos de ellos no constan datos de impresión. Para identificarlas, como siempre, hay que tirar de sus iniciales y adornos tipográficos. Por ejemplo, esta P y este escudo se dan en muchas de estas alegaciones.


El sucesor de Catalina de Barrio fue su hijo Juan Martín del Barrio, fruto de un tercer matrimonio con Alonso Martín (no confundir con el impresor Alonso Martín de Balboa, activo en Madrid a principios del siglo XVII), al que siguieron su viuda, Mariana del Valle, Francisco Nieto de Salcedo, un segundo Juan Martín del Barrio y ya en el siglo XVIII Gabriel del Barrio y su viuda. Incluso más allá de 1750 aparece un Juan Muñoz del Valle instalado en una imprenta de la calle del Carmen: ¿sería la misma en la que había comenzado Fernando Correa de Montenegro hacía más de un siglo?

Bibliografía
Agulló y Cobo, Mercedes: La imprenta y el comercio de libros en Madrid (siglos XVI-XVIII), 1992. Tesis doctoral que permanece inédita fundamental para cualquier estudio del libro en Madrid de estos siglos. La autora basó su estudio en la consulta de archivos madrileños, el de Villla, el de Protocolos, el Histórico Nacional, los de las parroquias. Tiene un gran apartado de documentos en el que reproduce varios de los impresores aquí tratados. Se puede descargar en este enlace.
Delgado Casado, Juan: Diccionario de impresores españoles (siglos XV-XVII). Madrid: Arco Libros, 1996.
Moreno Garbayo, Justa: La imprenta en Madrid (1626-1650): [Materiales para su estudio e inventario]. Ed. de Fermín de los Reyes. Madrid: Arco Libros, 1999. Tipobibliografía de las obras impresas en Madrid en estos años, útil para un primer acercamiento al tema, pero inacabada, siempre hay que consultarla con precaución porque está llena de errores.
 

02 septiembre 2013

PHILOBIBLON: TEXTOS ROMANCES DE LA PENÍNSULA IBÉRICA MEDIEVALES Y RENACENTISTAS

El Philobiblon escrito por el obispo inglés Richard de Bury en el siglo XIV es, como la palabra griega de su título indica, todo un tratado de amor a los libros, además de uno de los primeros manuales de descripción y organización de bibliotecas que existen. El nombre de tan importante obra fue el elegido para bautizar una base de datos bibliográfica que intenta recopilar todo el corpus de la literatura en lengua romance de la Península Ibérica en la Edad Media y en el primer Renacimiento. Bajo el paraguas de la Universidad de California y al frente de este proyecto ya veterano (su antecedente es BOOST (Bibliography of Old Spanish Texts) nacido en 1974) se encuentra Charles B. Faulhaber y en él trabajan otros medievalistas e investigadores de reconocido prestigio como Ángel Gómez Moreno, Vicenç Beltrán y Arthur L. F. Askins. En realidad PhiloBiblon engloba cuatro bases de datos diferentes, a saber: BETA (Bibliografía Española de Textos Antiguos), BIPA (Bibliografía de la Poesía Áurea), BITAGAP (Bibliografía de Textos Antigos Galegos e Portugueses) y BITECA (Bibliografía de Textos Antics Catalans, Valencians i Balears). La más antigua y desarrollada es la primera, BETA, mientras que BIPA aún es un proyecto que está por integrarse junto a las demás. Para acceder a los textos las posibilidades de búsqueda son numerosas pues hay un primer filtro en el que se puede acceder a diferentes formularios de búsqueda (Obra, Biblioteca, Persona, Referencia y ejemplares) y en cada uno de ellos las opciones, derivadas de una descripción bastante completa de los registros, son variadas. Además, se puede marcar buscar solo en una de las tres bases de datos que hasta ahora están integradas (BETA, BITAGAP y BITECA). La mayor parte de los registros, sobre todo los de BITAGAP y BITECA, se han descrito de manera directa, es decir, con los datos recopilados por el investigador viendo el ejemplar en cuestión. Como es lógico, tratándose de la época de los textos que se estudian, la mayor parte del material es manuscrito, pero también andan por ahí muy bien descritos un buen número de incunables y para localizarlos, por ejemplo, se puede recurrir a la búsqueda por nombre de impresor. Quizás la parte en la que PhiloBiblon se ha quedado algo obsoleto es en la información sobre obras digitalizadas e imágenes limitándose a mencionar la magnífica base de imágenes Digital Scriptorium (bibliotecas norteamericanas), ADMYTE (¡de pago!) y la Biblioteca Digital Dioscórides de la Complutense, cuando hoy en día son decenas las bibliotecas digitales que ofrecen acceso a sus ejemplares digitalizados, incluyendo manuscritos e incunables. Aunque por la información proporcionada tampoco sabemos en qué punto de desarrollo está PhiloBiblon y si siguen en activo todas sus vías de investigación, esta base de datos es una herramienta fundamental para el estudio de los textos medievales en lengua romance de la Península Ibérica.



28 julio 2013

CATÁLOGO DE TRADUCCIONES ANÓNIMAS AL CASTELLANO DE LOS SIGLOS XIV AL XVI

Acaba de presentarse en la red un catálogo dedicado a las traducciones anónimas al español en libros de los siglos XIV al XVI en bibliotecas españolas, italianas y portuguesas. Su autora, Elisa Borsari, ganó el Premio de Bibliografía Nacional que otorga la Biblioteca Nacional en el año 2009 con una obra de título Catálogo de traducciones anónimas al castellano de los siglos XIV al XVI, en las bibliotecas de España, Italia y Portugal (publicado por la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Cultura en 2011), y lo que podemos encontrar en este catálogo digital es el traspaso de lo publicado en papel a formato de base de datos. 
Para acceder a los libros hay un buscador avanzado que permite buscar por Título traducido, Título original, Autor, Siglo, Biblioteca y Signatura, con la particularidad de que de los campos Autor, Siglo y Biblioteca surge un formulario que hace más sencilla la búsqueda. Uno solo tiene que seleccionar, por ejemplo, a Bocacio, Juan, para saber qué traducciones anónimas se hicieron de sus obras durante estos siglos. O seleccionar una de las bibliotecas para saber qué obras se han encontrado en ella. La ficha de cada libro resulta bastante completa: título, autor, signatura topográfica, introducción (primeras líneas del manuscrito o impreso), colofón (para los impresos), origen (si es manuscrito o impreso), emisor (nombre del copista o del impresor), lugar (del manuscrito o del impreso), datación, destinatario (el único campo cuyo contenido no me queda demasiado claro), antiguos propietarios del ejemplar (aquí se incluyen también las antiguas signaturas (olim) de la biblioteca), otros datos (descripción física con indicación de número de páginas y otras caracaterísticas), primeras y últimas líneas del texto en sí, lengua, título y fecha original de la obra, y, por último, referencias bibliográficas. Además, a la izquierda podemos encontrar buenas reproducciones con posibilidad de ampliación de las partes más importantes de la obra. La parte técnica ha sido realizada por José Calvo, filólogo que también trabaja en Clásicos Hispánicos (como director técnico), Casa de Citas y Doce Libros.
En la historia de la literatura española se señala el siglo XIV como el punto de partida para que autores y traductores fueran creándose una conciencia de yo y empezaran a firmar las obras que hacían. Sin embargo, la anonimia en la traducción fue práctica habitual durante toda la Baja Edad Media. La importancia de este nuevo catálogo digital radica en ser la primera herramienta para los especialistas que quieran estudiar las traducciones que se hicieron durante estos siglos, hallar las fuentes originales y saber dónde se encuentran. Además, nos podemos hacer una idea del panorama de la traducción al castellano durante estos siglos: qué obras y autores eran los más traducidos y por consiguiente conocer los que pudieron influir más en el ámbito cultural español. El catálogo cuenta con unos 350 textos y, por supuesto, es incompleto, pues la lista de bibliotecas es limitada, pero su autora espera en próximas entregas la incorporación de nuevas bibliotecas y de otros textos, entre los que pueden estar también los que sí tienen nombre de traductor conocido.

"Cien novelas de Juan Bocacio". Bib. Monasterio de El Escorial.

10 mayo 2013

TIPOBIBLIOGRAFÍA VALENCIANA EN LÍNEA

Normalmente descubro los nuevos recursos que sobre libro antiguo existen en internet de manera directa o a través de fuentes indirectas dentro de la propia internet. En esta ocasión la noticia me ha llegado a través de publicación en papel, el homenaje a Jaime Moll que sus colegas de investigación y amigos le rinden en De re typographica (Calambur, 2012), publicado no ha mucho y que cuenta con la participación de grandes figuras de la investigación bibliográfica y literaria en España como Mercedes Fernández Valladares, Víctor Infantes, Pablo Jauralde, Trevor Dadson, Francisco Rico y Julián Martín Abad entre otros (este último con un artículo sobre cómo debería hacerse un buen instrumento de control de las marcas tipográficas españolas). En el segundo estudio del libro, titulado "Hacia una tipobibliografía digital", José Luis Canet presenta el proyecto del que es responsable, la base de datos Tipobibliografía valenciana siglos XV y XVI ubicada en Parnaseo, el portal de investigación literaria de la Universidad de Valencia. Las tipobibliografías -recuerdo, las bibliografías de las obras impresas en un determinado lugar- hasta ahora se habían publicado de manera tradicional en papel y, en general, todas tienen una estructura similar adaptada al formato en el que se difunden: una parte inicial con una introducción con estudios histórico-tipográficos, una parte central con la descripción tipobibliográfica de los impresos y una parte final de índices a la que, a veces, sigue algún apéndice con impresos imaginarios o fantasmas, impresos encontrados a última hora y unas pocas ilustraciones. En el mundo de la investigación bibliográfica actual, inundado y enriquecido por las herramientas que nos proporciona internet, la idea de desarrollar una tipobibliografía directamente en línea nos abre todo un abanico de posibilidades que el formato del papel no puede ofrecernos. Cuál es el atractivo principal: la posibilidad de incluir y buscar imágenes. Qué mejor modo de justificar la descripción facsimilar de una portada que contar con su imagen al lado, por ejemplo.
Las posibilidades de búsqueda que ofrece la base de datos son buenísimas. A las habituales de autor y título, se unen las búsquedas por año, impresor, letras iniciales grabadas y grabados en los que se incluyen marcas tipográficas, escudos, viñetas y orlas. Además, en las fichas de cada impreso está la portada y un PDF con su descripción tipobibliográfica completa. Maravilloso lo de tener con un par de clics todas las iniciales de la letra A que utilizó determinado impresor. Para hacer la base de datos José Luis Canet se ha basado en tres tesis doctorales dirigidas por él que recogen la producción bibliográfica valenciana de los siglos XV y XVI. Aquí, quizás, echo en falta la obra de Margarita Bosch Cantallops que, aunque imperfecta, siempre ha sido herramienta útil para conocer la imprenta valenciana del siglo XVI. 
En el artículo del libro José Luis Canet muestra algunas dificultades que ha tenido y que puede tener un proyecto así. No disponer de imágenes de todos los impresos, no tener imágenes en color y tener imágenes de poca calidad o engañosas en cuanto a su tamaño con respecto al original son las principales. Ciertamente no todas las bibliotecas con fondo antiguo disponen de medios técnicos para la obtención de buenas reproducciones. O, aún peor, algunas bibliotecas prohíben la obtención de imágenes de sus libros. Aun así, asumiendo estos problemas, el proyecto me parece acertadísimo y es posible que en un futuro no muy lejano las tipobibliografías se hagan en soporte digital en vez de o además de en papel.


10 abril 2013

TEXTOS DISPERSOS (IV). GONZALO DE AYALA

¿Quién es Gonzalo de Ayala? Un impresor, más concretamente, un corrector de imprenta que trabajó dentro de la primera mitad del siglo XVII en la imprenta de Luis Sánchez y en la Imprenta Real. Como personaje del mundo de la imprenta tuvo un reconocimiento ya en su tiempo que le llevó a obtener una fama merecida de hombre erudito, lector de griego, hebreo y latín, en los círculos literarios de la Corte. Personaje que nos viene a confirmar que un buen corrector debía tener amplios conocimientos de lenguas, ortografía y tipografía. En 1615 Cristóbal Suárez de Figueroa lo cita en su obra Plaza universal de todas ciencias y artes (1):


Mencionado muchos años después de su tiempo por Alonso Víctor de Paredes en su Institución y origen del arte de la imprenta y reglas generales de los componedores (ca. 1680, el primer manual tipográfico español) (2) como un predecesor eminente en su trabajo de impresor-corrector, "hombre muy noticioso, diestro y avisado en la impresión, y en diversas facultades". Y en la misma obra vuelve a aparecer como autoridad importante en la fijación de la ortografía castellana en la imprenta en el título del capítulo tercero: "Explicación de ortografía, según la doctrina de Felipe Mey en el Thesaurus verborum y de Guillermo Foquel en su Orthographía castellana, y conforme a la corrección que estilava Gonçalo de Ayala.".
Sin lugar a dudas el documento más importante que tenemos es una informacón en derecho escrita por Ayala, en compañía del abogado Juan de Valdés para las partes más jurídicas, en nombre de los impresores de Madrid para defender su profesión como arte muy diferente de la actividad de los libreros. Este impreso salió de la imprenta en la que trabajaba Ayala, la de Luis Sánchez, en 1619, y en él encontramos pasajes preciosos sobre la profesión tipográfica (3):

El corrector (de que huvo antiguamente y ay muchos graduados en las universidades en diferentes ciencas) ha de saber gramática, ortografía, etimologías, apuntuación, colocación de acentos, tener noticia de las ciencias y buenas letras, haziéndose capaz del assumpto del libro que se imprime, conocimiento de autores, de caracteres griegos y hebreos, [cifras médicas, astrológicas, abreviaturas escolásticas], reglas de música para libros de canto, buen discurso para conocer ex antecedentibus & subsequentibus la razón confusa, elocución y arte para emendar barbarismos, solecismos, y otros defetos que se cometen en latín y romance, saber el comportamiento de las planas, para que salgan en orden, y numerosos, y cuenta para los folios. De más de esto ha de tener el oído atento a lo que se lee, la vista a lo que se mira: el entendimiento a la contextura de lo que se corrige para emendar las faltas, y tanta atención, que qualquiera defeto corre por su cuenta. [...].
El componedor que junta y compone las letras, tiene sus particulares dificultades. Muchos dellos son latinos, y de componedores han venido a correctores: y assí casi es un ministerio en este particular: y los que no saben latín por lo menos han de saber la gramática castellana, poner las planas en buen orden y correspondencia, compartición de números, la traza de los árboles genealógicos y cierta cuenta particular y muy dificultosa: pues componiendo una plana, es fuerça cuente otras a buena disposición, y aquellas queden en la imaginación para componerlas después, y hazer que vengan a plana renglón: porque no todo se compone seguidamente sino alternado. Y en tantas diferencias como son las marcas de los libros, folio, quarto, octavo y los demás, ay diferentes órdenes y imposiciones, dificultad en que los más expertos yerran muchas vezes. Sin esto, tienen también conocimiento de los caracteres griegos, ligaturas, diferencias de acentos y espíritus: el de los hebreos y otros diferentes, canto, etc. [...].
 El ministerio del fundidor, que es hazer las letras, tiene tanta dificultad, que para hazerse buenos caracteres, es menester mucha destreza, porque tiene tantos instrumentos y matrizes, en que se funden, y estos tan dificultosos de concertar, que son raros los que salen perfetos artífices.
Síguese otro género, que llaman tiradores, que son los que después de correcta y compuesta la que llaman forma, la imprimen, y donde se imprime, se llama prensa, que tiene tal concierto, que en su tanto es como un relox, según la variedad de instrumentos que requiere: porque son las dificultades muchas, aunque parece lo más fácil [...]
También se sirve la imprenta de abridores de letras de madera y cobre, y estampas de fondo y relieve, que llaman basto y fino, retratos, armas y figuras en todo género de artes, y tinta diferente, que llaman de estampa fina [...].

En otra parte del impreso Ayala trata de la introducción del arte de la imprenta en España, de la venida de impresores extranjeros y de cómo, por culpa de la llegada de libros ilegales de fuera los impresores fueron marchándose y reduciéndose los de aquí:

Floreció assí el arte de imprimir algunos años, hasta que entrando surrepticiamente libros de fuera del reyno, particulares interesses causaron daños generales a los impresores, defraudándolos de su ocupación, a los autores del fruto de sus estudios y desvelos, y a su Magestad de los derechos que se le pagavan del papel blanco, que en España se imprimía: entrando assimismo muchos libros con errores heréticos, como consta de los prohibitorios y expurgatorios que sobre ello se han impresso, [...]
Por esto muchos artífices estrangeros se bolvieron a sus tierras, y los naturales se han ido acabando, y perdídose las imprentas, de suerte que apenas se hallan en algunas partes donde las huvo, memorias de lo que fueron en otro tiempo, si bien los pocos artífices que avía se conservaron hasta aora en su pacífica possessión, continuada desde sus principios por más de cien años.
En esta Corte la Magestad del religiosíssimo y santo rey don Felipe Segundo quiso bolviese a revivir este arte, mandando venir a ella desde Salamanca a Iulio de Iunti, dándole ayudas de costa, y haziéndole otras mercedes, y honrándole con título de su Impressor, y con su real presencia al arte y a sus professores en esta Corte, Alcalá de Henares y otras partes. [...].

Para acabar voy a traer la otra faceta artística del corrector Gonzalo de Ayala, la de poeta. A falta de hacer un estudio más exhaustivo encontramos poemas suyos desperdigados en preliminares de obras de otros autores y en justas poéticas y otras obras colectivas (4). El que aquí traigo es raro por cuanto se oculta en una obra de tema científico, el tratado farmacéutico de Francisco Vélez de Arciniega, Theoria pharmaceutica sectiones septem... (Matriti, ex Typographia Regia, 1624).







(1) Suárez de Figueroa, Cristóbal, Plaza universal de todas ciencias y artes, En Madrid, por Luis Sánchez, 1615, f. 119 v.
(2) Dado a conocer y editado por Jaime Moll. La última vez en Madrid, Calambur, 2002.
(3) Impreso descubierto en la Biblioteca Pública de Toledo, hoy Biblioteca de Castilla-La Mancha, por Víctor Infantes que lo dio a conocer íntegramente en "La apología de la imprenta de Gonzalo de Ayala: un texto desconocido en un pleito de impresores del Siglo de Oro", en Cuadernos bibliográficos, 44 (1982), 33-47. Reproducido también en Víctor Infantes, Del libro áureo, Madrid, Calambur, 2006, 195-211.
(4) Recopilados por José Simón Díaz, Bibliografía de la literatura hispánica, vol. VI, Madrid, CSIC, 1973. Habría que actualizar esta lista con otros poemas de Ayala presentes en más obras que no recogió Simón Díaz.

03 abril 2013

DEL APUNTE AL PESPUNTE: CONFECCIÓN DEL APUNTE TEATRAL

El título de la entrada de hoy es el de la exposición que se puede visitar actualmente en las dependencias de la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid. En ella se hace un estudio muy completo de los textos desde los que surgían las representaciones teatrales que tenían lugar en los teatros o corrales de comedias madrileños desde el siglo XVII. Para llevar a cabo una obra se necesitaban varias copias del original manuscrito destinadas a los diferentes participantes en su montaje y realización. Desde los actores, hasta los directores pasando por tramoyistas, apuntadores y todos los que necesitaran contar con una copia para llevar a cabo su trabajo. Otra de las copias de la obra se destinaba a los censores para obtener su correspondiente licencia de representación. A lo largo de la exposición vemos ejemplos de manuscritos creados con diferentes funciones llevados a cabo por el apuntador, de ahí que se conozcan con el nombre de apuntes. El que no pueda visitar la exposición deberá conformarse con su versión virtual en la que se ven imágenes de las diferentes vitrinas de la muestra acompañadas de los textos explicativos. Para los responsables de la exposición no habrá sido sencillo elegir los apuntes mostrados ya que la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid reúne una de las mayores colecciones de este tipo de textos, en torno a 15.000. No olvidemos que esta biblioteca se nutrió a finales del siglo XIX de los fondos procedentes de los antiguos teatros madrileños de la Cruz y del Príncipe por lo que su colección de teatro y música, impresa y manuscrita, es enorme.
Veo que en la página de la biblioteca hay disponibles otras exposiciones pasadas para su visita virtual. De entre ellas la que más me atrae es la dedicada a los Refranes y aforismos en la España del siglo XVII. Si tenemos en cuenta que esta biblioteca también cuenta con uno de los mayores fondos paremiológicos del mundo es lógico que se hiciera una exposición dedicada al tema. Este fondo en su inicio hay que situarlo en la colección reunida por el librero Melchor García Moreno adquirida por el Ayuntamiento de Madrid en 1922. 

En otra ocasión ya traté de los autógrafos de Calderón de la Barca que se encuentran en esta biblioteca. Toda la información sobre la Biblioteca Histórica Municipal de Madrid, por historia y fondos una de las más importantes bibliotecas madrileñas, la podemos encontrar en su web.

15 marzo 2013

¡HABEMUS ISSN!

El Centro Nacional Español del ISSN, ubicado en la Biblioteca Nacional, acaba de asignarle un número de ISSN (International Standard Serial Number) a este blog. Pensaba que me costaría mucho más conseguirlo al no ser esta una publicación periódica tradicional, pero tras consultar las condiciones que el Centro Internacional del ISSN establece para las publicaciones on line o electrónicas me he dado cuenta de que Marcas tipográficas podía obtenerlo. Y así ha sido. El tema de los blogs y el ISSN viene ya de largo y hubo intentos hace años que se quedaron sin resolver. Ahora parece que las directrices del Centro Internacional han cambiado y los centros nacionales tienen que seguirlas. ¿Qué supone contar con un ISSN? Marcas tipográficas tiene un número único y normalizado que lo identifica como publicación periódica y va a constar en la base de datos internacional del ISSN. Ahora a la hora de citar un artículo o entrada de este blog se puede hacer constar su número de ISSN lo cual parece que en el ámbito de la investigación tiene como un halo de mayor prestigio. Una de las dudas para la asignación de número que les ha planteado a los responsables del Centro Nacinonal Español del ISSN ha sido la de que el blog tuviera un único autor (aunque en realidad no es así pues ahí están las colaboraciones y artículos de Susana Delgado y Sofia Simões). No debería ser objeción pues recuerdo algunas publicaciones periódicas tradicionales escritas por la mano de un único autor, a veces con diferentes seudónimos. Pero para que no haya ninguna reticencia en este tema voy a abrir el blog, mejor dicho, la publicación periódica, a colaboraciones externas. Desde este momento se aceptan artículos, trabajos y escritos en general que tengan que ver con los temas del libro antiguo, la imprenta manual, la bibliografía de la literatura hispánica y, por supuesto, las marcas tipográficas.

Muchas gracias al Centro Nacional Español del ISSN. Estos son el ISSN y el título clave:

ISSN 2255-5544
Título clave: Marcas tipográficas

06 marzo 2013

IMPRIMIENDO A LA ANTIGUA EN EL SIGLO XXI

La Imprenta Municipal de Madrid organiza desde hace unos meses un taller gratuito sobre el proceso de fabricación de un libro a la manera antigua, es decir, con tipos móviles. Uno ha leído y le han explicado muchas veces el proceso de impresión de un libro de la imprenta manual, pero nada mejor que llevarlo a cabo para entenderlo bien, por lo menos, en este caso, en lo que se refiere a la primera parte de la confección del texto. Tras una rápida presentación y descripción de las herramientas por parte de la maestra impresora uno se encuentra con una tipografía completa (Ibarra o Elzeveriana) en su correspondiente caja con la que tiene que formar un texto. Manos a la obra. Habiendo elegido de entre los textos disponibles la Oda a los números de Neruda uno va formando tipo a tipo y línea a línea cada verso del poema. El proceso que yo viví es más o menos el siguiente. Espero explicarlo bien.
Colocación de la hoja con el texto que hay componer en un soporte que tiene la caja tipográfica para tenerlo en todo momento delante.
Preparación del componedor, la pieza de metal donde se van colocando los tipos, con una regleta o plancha de metal que se coloca en el componedor y sobre la que van los tipos.

Caja tipográfica
Con la mano izquierda se sujeta el componedor, se lee el texto y se van buscando los tipos en la caja, se extraen los necesarios de su correspondiente cajetín y se colocan de manera correcta lo cual a mí me pareció de lo más complicado. Los tipos tienen una pequeña marquita llamada cran que sirve para saber en qué posición ha de ir el tipo. Con las tipografías que trabajamos allí el cran debía ir hacia arriba, pero nos explicaron que en otras tipografías el cran va hacia abajo. Entiendo ahora perfectamente por qué a veces aparecen letras invertidas en los textos: simplemente por una mala colocación del tipo con el cran hacia el lado equivocado.
Componedor

Una vez que se ha completado un renglón -que en poesía está fijado en el verso- se han de colocar espacios en blanco hasta cubrir toda la medida de la regleta. Cuando ya está completada se coloca otra regleta encima, se pasa a la siguiente línea y se repite el proceso. Los blancos al final resultan ser elementos muy complicados porque hay que conseguir la máxima aproximación a la medida de la regleta.
Con dos renglones completos, con muchísimo cuidado se extraen del componedor y se colocan en la galera.

Componedor, galera y molde
Y de esta manera se va repitiendo el proceso formándose así el molde, es decir, el texto de la hoja que estamos reproduciendo.
Cuando en la galera ya hay número de renglones suficientes para completar una hoja llega otro de los momentos más complicados. Este proceso no lo llevan a cabo los aprendices, sino la maestra. Repasa las líneas para corregir tipos mal colocados con la ayuda de unas pinzas, ajusta las líneas extrayendo los blancos si es necesario (los blancos más pequeños nunca al final, ay, ay) y colocando otros de mayor o menor extensión en su lugar y extrae las regletas intermedias. Este es el proceso de la justificación. Cuando ya está todo bien ajustado se ata la forma con una cinta y se lleva a la mesa de impresión o platina. Aquí vuelve a intervenir el aprendiz. En la mesa de entintado impregna el rodillo de tinta y a continuación lo pasa concienzudamente sobre los tipos, coloca una hoja de papel sobre la forma y a continuación empuja el rodillo que pasa por encima. Y listo, ya tienes tu primera hoja impresa manualmente.
Mesa de entintar
Proceso de entintado de los tipos
Colocando el papel
Movimiento del rodillo
Resultado
En esta primera hoja o galerada se observan los fallos que ha podido haber y se corrigen sobre la platina o, si son más graves, sobre la galera. 
Esta forma de imprimir es básicamente la misma que llevaban a cabo los impresores de la imprenta manual. La única diferencia está en la maquinaria con la que se obtiene el producto final. Sirve para revivir el proceso que debían llevar los operarios, el componedor o cajista, a la hora de formar el texto. El componedor lee las palabras que tiene delante y las lleva al componedor, pero a veces la memoria le falla y reproduce algo inexacto. He experimentado eso mismo. Aquí tengo el ejemplo del primer verso que me tocó formar. Por alguna razón (¿los nervios ante la primera línea?) leí "El tiempo se hizo número" y lo que acabó en el molde fue "El tiempo es número". Este tipo de fallo, así como el de los tipos invertidos o equivocados, eran numerosos y algunos han llegado hasta nosotros porque pasaban desapercibidos en el primer momento de repasar y justificar el molde e, incluso, en el segundo momento de corrección con la galerada ya impresa.
Primera galerada
Para poder asistir al taller hay que inscribirse y esperar turno porque los grupos son sólo de seis personas por taller. Un día de imprenta. Recomendado para todas las personas a las que les guste la imprenta antigua y quieran vivir una bonita experiencia.

27 enero 2013

FALLECIMIENTO DE JOSÉ SIMÓN DÍAZ, PADRE DE LA BIBLIOGRAFÍA ESPAÑOLA MODERNA

El pasado 24 de diciembre moría en Madrid don José Simón Díaz, el gran maestro de la bibliografía española actual, autor de una obra ingente y creador de iniciativas tan importantes como la del "Proyecto Tipobibliografía Española" o de la Asociación Española de Bibliografía. No voy a hacer un resumen de su vida y obra que se puede leer aquí o aquí, pero sí voy a dar una serie de enlaces a algunas de sus obras digitalizadas, aunque sea parcialmente algunas de ellas:

El libro español antiguo: análisis de su estructura. Kassel: Reichenberger, 1983.
Mil biografías de los Siglos de Oro: (índice bibliográfico). Madrid: CSIC, 1985.
Bibliografía regional y local de España: impresos localizados (siglos XV-XVII). Madrid: CSIC, 1976.
"Tráfico de alabanzas enel Madrid literario del Siglo de Oro", en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XII: 65-75 (1976).
"Tráfico de alabanzas en el Madrid literario del Siglo de Oro, II (1616-1625)", en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XIV: 197-202 (1977).
"Algunos impresos madrileños raros de la segunda mitad del siglo XVII", en Anales del Instituto de Estudios Madrileños XXIII: 517-545 (1986).
"Nomenclator literario de las vías públicas de Madrid", en Anales del Instituto de Estudios Madrileños III: 401-450 (1968). 
Esta pequeña muestra se puede aumentar a través de Digital CSIC, Hispana, Cervantes Virtual y Google Books.


17 enero 2013

PEDRO DE CASTRO: MATERIAL TIPOGRÁFICO

He subido a Letras capitales un nuevo álbum de un impresor español en el que recojo todo el material tipográfico ornamental que he podido recopilar de él. El impresor es Pedro de Castro y el motivo o la excusa de haberlo elegido ha sido la preparación de una nueva cubierta para el Sermón de amores de Cristóbal de Castillejo (edición de David López del Castillo), de próxima aparición en la colección Clásicos Hispánicos. El impresor que llevó a las prensas la hasta ahora primera edición conocida de esta obra fue él, Pedro de Castro, conclusión a la que llegó Denis Rhodes tras analizar los elementos tipográficos, pues en su portada lo único que consta es el año de impresión, 1542, no así el nombre del impresor.
Pedro de Castro, según una anotación propia al principio de su edición de las Metamorfosis de Ovidio (ca. 1536, la que quizás fue su primera obra impresa en Salamanca) tenía taller tipográfico en París y su intención era la de instalarse en Salamanca y Medina del Campo. Así pues parece que llega a Salamanca en 1536 donde permanece hasta 1541, año en el que marcha a Medina del Campo. Entre  1547 y 1549 vuelve a hacer impresiones en Salamanca y sus últimas obras son de 1550 en Medina. De Pedro de Castro se dice que fue uno de los mejores impresores de su época por la calidad de sus trabajos y desde luego lo es por lo menos en sus impresiones góticas, no tanto en las de letra redonda. Según Ruiz Fidalgo trabajó con parte del material tipográfico del impresor salmantino Juan de Porras, aunque también tenía material propio. He intentado confirmar esta información con la visión directa de obras de ambos impresores y he encontrado esta coincidencia:
Confessional del Tostado. Salamanca, Juan de Porras, 1512
También se nutrió, y por lo que he visto parece que de forma importante, del material de Pierre (o Pedro) Tovans, activo en Medina del Campo entre 1533 y 1537, en Zamora en 1538 y 1539 y en Salamanca en 1540. De las dos únicas obras impresas por Tovans que he podido encontrar imágenes, Instruction de la muger christiana (Zamora, Pedro Tovans, 1539) y Reprovación de las supersticiones y hechicerías (Salamanca, Pierre Tovans, 1540), he recogido los siguientes elementos que coinciden con los de Pedro de Castro:








Diego Fernández de Córdoba (fl. 1535-1589), según Pérez Pastor, adquirió parte del material que había sido de Castro y lo utiliza a partir de 1550, aunque en las búsquedas que he hecho no he encontrado ningún elemento común. Andrea de Portonariis, impresor de Salamanca entre 1547 y 1568, trabajó también con sus tipos por lo menos en los dos primeros años de su actividad impresora. Así lo he comprobado al encontrar esta inicial H, perteneciente a Aurea frugifera peneque diuina commentaria solemnes que repetitiones decem (Salamanca, Andrea de Portonariis, 1547):

Por último, pongo aquí las dos marcas tipográficas que utilizó Pedro de Castro a lo largo de su actividad como impresor. En este año 2013 espero ir aumentando los álbumes de Letras capitales con nuevos impresores.


Bibliografía:

Delgado Casado, Juan. Diccionario de impresores españoles (siglos XV-XVII). Madrid, Arco/Libros, 1996.
Pérez Pastor, Cristóbal. La imprenta en Medina del Campo. Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1895.
Ruiz Fidalgo, Lorenzo. La imprenta en Salamanca (1501-1600). Madrid Arco/Libros, 1994.

 
Impresos de Pedro de Castro consultados:

Estatutos hechos por la Uniuersidad de Salamanca. Salamanca, [Pedro de Castro], 1538.
Fuero Real de España. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Guillermo de Millis, 1544.
Instrución de mercaderes muy provechosa. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Antonio de Urueña, 1547.
Pragmaticas y leyes hechas y recopiladas por mandado de los muy altos, catholicos y poderosos principes y señores el rey do[n] Ferna[n]do y la reyna doña Ysabel. Medina del Campo, Pedro de Castro, 1549.
Quaderno de algunas leyes que no estan en el libro de las prematicas que por mandado de sus magestades se mandan imprimir este año de M.D.XLIIIJ. años. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Juan de Medina, 1544.
El orden que la Vniversidad de Salamanca manda y estatuye y ordena que de aqui adelante los Bachilleres que an de tener pupillos an de tener y guardar ... Salamanca, Pedro de Castro, 1538.
Ordenanças reales de Castilla por las quales primeramente se han de librar todos los pleytos ciuiles y criminales. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Juan Pedro Musetti, 1541.
Relectio fratris Dominici Soto Segobiensis ordinis praedicatorum... Salamanca, Pedro de Castro, 1541.
Reprovación delas supersticiones y hechizería. Salamanca, Pedro de Castro, 1538.
Solenne repertorium seu Secunda compilatio legum Montalui. Salamanca, Pedro de Castro, a costa de Juan Pedro Musetti, 1549. 
Summa de confession llamada Defecerunt. Medina del Campo, Pedro de Castro, 1550.
Auiso de curas. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Guillermo de Millis, 1550.
Harpa de David. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Juan de Medina, 1545.
Homiliae vigi[n]tiquattuor habitae ad populum Salmantice. Salamanca, Pedro de Castro, 1540.
Mundinus de Anathomia. Salamanca, Pedro de Castro, 1540.
Vocabularium ecclesiasticum. Salamanca, Pedro de Castro, a costa de Guillermo de Millis, 1540.
Las coplas de Mingo Revulgo. Medina del Campo, Pedro de Castro, a costa de Juan de Espinosa, 1542.
Confessionario. Medina del Campo, Pedro de Castro, 1544. 
[La Celestina]. Salamanca, Pedro de Castro, 1540.
Los quatro libros del inuencible cauallero Amadis de Gaula. Medina del Campo, Juan de Villaquirán y Pedro de Castro, 1545.